lunes, 6 de septiembre de 2010

El afilador (canción de Los Suaves en prosa)

Camina, con paso lento y con lágrimas en los ojos, empujando su rueda de piedra esmeril de grano medio. El sol, al final del día, brilla con más fulgor, como si pidiese seguir ahí y no ser reemplazado por la noche. Él continúa su camino, cerrando los ojos para no ser deslumbrado, pero pronto, miles de soles lejanos pueblan el oscuro cielo. No ve el camino, así que para a la vera del pedregoso camino. Ahí se le ve más viejo, más triste, y la noche lo duerme pensando...pensando...
El sol, con energía renovada, empuja una niebla espesa hasta que se abre camino e impacta en la cara del afilador, que con la misma tristeza en la cara con la que se durmió, se levanta para seguir la vereda. Su casa, sin luz, solitaria como él, no le da la bienvenida, simplemente lo acoge. La otra parte de su alma, la mujer a la que ama, le abandonó hace mucho tiempo y él ni siquiera se enteró. Al saberlo, los celos llamaron a su puerta y el abrió, buscó al culpable de la traición y con un machete afilado en su piedra, estriado pero cortante, le acarició el corazón. Por eso ahora vuelve pensativo, triste y viejo, y con las manos manchadas de sangre y sin futuro, deseando no haberse enterado nunca del maldito engaño.



2 comentarios :

  1. Me encantan Los Suaves.
    Hace unos meses los he vuelto a ver en directo, y fue brutal.
    Tan inolvidable como la primera vez que los vi en Boiro.

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  2. A mi también Anonimada!
    Los he visto muchas veces, en Galicia ninguna la verdad, en su tierra se sentirá de otra forma verdad?
    Bueno, al menos te ubico, jeje.
    Saludos!!

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