lunes, 6 de septiembre de 2010

En la oscuridad

No se si estoy solo. No hablo. Apenas hago ruido al respirar. No oigo nada, salvo el silencio, tan inmenso que me tensa, que acelera mi ritmo cardiaco. Ahora hago más ruido al respirar. Los nervios cada vez se hacen más presentes. Quiero respirar más despacio para seguir escuchando, para descubrir todo sonido distinto a vacío, pero no puedo. Cada vez hago más ruido. Miles de manos retorcidas en mi imaginación me acarician sin buenas intenciones. Miles de susurros se agolpan en mi mente empujando mi cordura. La respiración y los latidos van a más. El miedo se apodera de mí. Voy a gritar. Sudo, jadeo, pienso en gritar entre los susurros que me aturden. Grito. Grito. Grito pero no me oigo, solamente escucho mi respiración, mis latidos, oigo el sudor resbalando por mi sien. Busco un punto de luz, algo que me saque de este estado. Sólo oscuridad. Los susurros son cada vez más altos y no me permiten pensar. Voy a desmayarme. Todo, o más bien nada, da vueltas a mi alrededor. Estoy mareado. Me caigo. Estoy tumbado sobre el suelo, pero todo sigue girando en mi cabeza. De repente una luz, ténue, al fondo de la cámara en la que me encuentro. Lo miro todo, giro la cabeza. No hay puertas, ni ventanas. Alguien ha aparecido frente a mi. Está demacrado. Mira hacia abajo. El pelo andrajoso y aceitoso le cubre parte de la cara blanca. Tiene bultos. Me mira. Sus ojos son negros, iris y pupila en uno sólo, dejando poco espacio al blanco globo. Le cubre una túnica. Estoy muy asustado. Grito. Suplico. Sigo sin oirme. En las manos lleva una guadaña. Se pone la capucha. Debe ser un sueño, o mejor dicho una pesadilla. Comienza a caminar mientras sube su guadaña. ¡No! Me muero de miedo. Está cerca de mi. La ténue luz se desvanece y vuelvo a la oscuridad. Grito. Esta vez oigo mi grito. Grito más fuerte. Sigo aquí. Pasa el tiempo. Me levanto. Camino hacia delante pero no encuentro la pared. Estaba más cerca. Llevo un rato caminando. Me paro. De nuevo una ténue luz aparece. No me he movido. El personaje demacrado vuelve a aparecer. Grito. Corro en sentido contrario, pero no avanzo. Él sí. Está muy cerca. Levanta su guadaña. Espero la muerte. No llega. Sigo aquí, en la oscuridad.

2 comentarios :

  1. uuuufffffffffffff, que mal rollo, no?
    y al final que? espero que fuera carnaval, o algo asi

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  2. Hola Anonimada!!
    jaja, pues no sé si era carnaval... en mi imaginación no, pero espero por su bien que sí lo fuera.
    PD Anonimada, sé que participas en elagún sitio, pero no logro encontrarte, por la molestia que te tomas en leerme, yo debería hacer lo mismo, dónde puedo encontrarte?
    Saludos!!!

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