domingo, 3 de octubre de 2010

Cosas que pasan

Se fue, por el mismo sitio por el que había venido, por la vereda que salía del portón trasero, el de la desolación, dónde las hojas otoñales de los plátanos formaban una película resbaladiza y sucia con la ayuda de las primeras lluvias. Miró sólo una vez atrás, pero ella no salió a despedirlo, tan sólo escuchaba la música del que celebra algo, del que no añora. Las lágrimas calentaron su rostro y a cada paso que daba el dolor remitía más y más, hasta que fue sólo un recuerdo amargo de algo que no sucedió jamás...

Dime lo que sucede...

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