miércoles, 13 de octubre de 2010

Descanso

Al volver en sí, giró la cabeza hacia el olor a basura y vió la sangre salpicada en la pared; en el suelo, el cuerpo flácido del amor de su vida, su compañero de pecados, retorcido en un ovillo carnáceo desnudo y mostrando el alma, apresada entre las costillas. El alma adquiere caprichosas formas, y en esta ocasión se había transformado en un corazón enfermo, marchitado por el vicio y sin pila. Volvió la cabeza para apartar de ella esa visión desoladora y trató de zafarse de las cuerdas que la sujetaban al cabecero de la cama. Cuando el tipo entró en la habitación, trató de ocultar su desnudez encogioendo las piernas hasta el pecho, pero éste no era el mayor de sus problemas. El "dónde está mi dinero" le sonó lejano y el "si no quieres acabar como él ya puedes hablar" casi ni lo escuchó. El raptor si escuchó en cambio los gritos, alaridos de animal torturado, y dando por perdida la fortuna, descansó cuando el estruendoso disparo hizo su efecto y el silencio se apoderó de nuevo de la habitación.

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