miércoles, 20 de octubre de 2010

Empédocles, uno más

¡Soy Dios! Clamó a los cuatro vientos durante sesenta prósperos años, pero nadie le creía y tan abatido y molesto se encontraba que decidió quitarse la vida y no dejar rastro, para que a nadie le albergara la duda de su ascensión a los cielos; el destino se cuidó de su mentira y puso a sus pies una piedra que le arrebató la sandalia antes de que el volcán digiriera su cuerpo y su alma.

6 comentarios :

  1. jejejejjejeje pobre Empédocles, mira que tuvo mala suerte; dichosa piedra, todos supieron que no era Dios.
    Y además de esto, qué pensaría el pobre hombre mientras caía??? .......¿para qué me he tirado???

    Buen micro, amigo mío, me ha gustado mucho
    Un beso, Sucede

    Ío



    (((¿tesplent?, pues .........tenplent entonces, por mí que no quede....)))

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  2. pues no sé lo que pensaría Ío, pero seguro que se arrepintió...en fin, en lugar de quedar como un Dios quedó como un tolai...pobre loco...
    Salud!!

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  3. Pues yo creo que era Dios, si creo al hombre a su imagen y semejanza, sin duda Dios es torpe. Ese fue el fin de Dios.
    Un relato muuuuy triste ;)

    Saludos

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  4. Jack, no lo sabremos hasta que no nos veamos las caras, no? jeje. La duda permanecerá ahí, pero la expiración de un Dios no creo que hubiera dejado tal huella.
    jajaja, sí, a mi también me da mucha pena...
    Salud!

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  5. Comparto la opinión de Ío, es un poco la tónica general del hombre actual, creen que son más de lo que realmente son, y con el tiempo caen al mismo pozo sin fondo del que no debieron salir...

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  6. Bueno, tampo es para tanto...jejeje
    Al final el hombre comete errores y hay que saber perdonar, pero el ego es algo que se ha usado y se sigue usando más de lo que se debiera...
    Gracias por pasar por estas letras lea!!!
    Un saludo!

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