martes, 5 de octubre de 2010

¡Frío!

El agua salía muy fría esa mañana de Enero, él trataba de no apartarse mientras le recorría la espalda, también trataba de no gritar, pero no conseguía ninguna de las dos, primero gritaba y después se apartaba y vuelta a empezar. Terminó a duras penas, pues quería oler a limpio en el trabajo. A las dos horas estaba de vuelta en casa, con un catarro de los grandes y la temperatura subiendo en ascensor. Metido en la cama y sumido en un desvarío producido por la fiebre, sólo volvía a la lucided para cagarse en la empresa de gas...

Dime lo que sucede...

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