lunes, 8 de noviembre de 2010

Agua

Apagó el puro en el cristalino del cenicero, provocando una cortinilla de humo que ocultó el cuadro del rey. Tras la grisácea nubecilla, los demoníacos ojos del capitán del bergantín continuaban escrutando el interior de la botella de ron añejo a medio acabar. Siguió bebiendo mientras el agua le acariciaba.

2 comentarios :

  1. Una imagen muy potente, Sucede. Creo que el tono de la prosa es demasiado culto para el tema pero eso siempre es cuestión de gustos. Sigo viniendo por aquí con ganas de leer y escuchar.
    Abrazos fuertes,
    PABLO GONZ

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  2. Hola Pablo!!
    tengo un poco abandonado el blog, voy a tratar de retomarlo para que puedas venir a escuchar batallas épicas e himnos vikingos con tonalidades metálicas. Gracias por tus comentarios...mis formas de relatar son distintas según el día, jeje.
    Un saludo!!!

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