martes, 2 de noviembre de 2010

Noche de guerra, día de paz

El pelo lacio sobre los rostros manchados de barro, las miradas profusas y el silencio roto por las voces de los hambrientos rocines, daban comienzo a la última noche de la resistencia. El asedio duraba ya demasiado tiempo y hasta el heno era un buen bocado para los hambrientos soldados. La comida que quedaba se repartía entre las mujeres, los niños y los curas; los nobles mantenían la vigilia impuesta como el resto de clases. Ante el crujido de la polea, bajo la luz de una luna llena y con los estómagos vacíos, todos los aguerridos ballesteros, jinetes y especialistas en el cuerpo a cuerpo atravesaron las murallas tras la apertura de puertas. El grito de guerra despertó a los descuidados invasores que no tardaron en colocarse para recibir el embiste del desnutrido pero feroz ejército. El campo, yermo, incendiado y maltratado, se vistió con el color de la vida, y las muertes silenciosas que acompañaban a las terribles heridas se sucedieron durante infinitas horas, hasta encontrarse con la mañana. A la luz del espléndido sol, aún luchaban algunos, rodeados de hombres y animales muertos, deponiendo finalmente las armas. Esa mañana terminó el asedio, pero el fracaso de ambos ejércitos dejó dos pueblos sumidos en los llantos de unas viudas y unos huérfanos ajenos a la guerra.

4 comentarios :

  1. Destaco de este micro la potencia de las imágenes que logran generar una ambientación muy ¿power epic?
    Más abrazos,
    PABLO GONZ

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  2. gracias por venir Pablo y por tus palabras, un placer.
    Y sí, jeje, tal vez epic power, y si le añadimos unos tambores a la imagen, epic folk power, jajaja, de guitarras eléctricas no hablo por la época eh? jajaja
    Un abrazo Pablo!

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  3. Me gusta sobretodo la frase:
    El campo, yermo, incendiado y maltratado, se vistió con el color de la vida, y las muertes silenciosas que acompañaban a las terribles heridas se sucedieron durante infinitas horas, hasta encontrarse con la mañana.
    La vida contra la muerte.
    Lo único que no creo que esas batallas duraran muchas horas porque sino no quedaría ni el apuntador.
    Buena reflexión final: en una guerra todos pierden, nadie gana, pero sobretodo pierden las víctimas inocentes, los niños y las viudas. Daños colaterales.

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  4. Bueno, tal vez esta batalla empezo en noche cerrada poco antes del amanecer....no? infinitas horas pueden ser dos....jajaja...hasta un minuto puede ser eterno!!!
    Es que vas demasiado al detalle real, no al filosófico...jajaja
    Y eso es, las guerras, todas, son absurdas!!!

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