jueves, 27 de enero de 2011

Ella siempre dice sí

Como todas las historias, esta historia tiene un principio, pero ¿cuál es? Pues el principio, es el nacimiento del río Eurides en el corazón del volcán Mantahma, el centro de la península Cávea, a apenas seiscientos kilómetros del centro de la tierra.
La superficie hace tiempo está despoblada, y la única manera de huir de las radiaciones ocasionadas por la desaparición de la capa de ozono, fue hacer habitable el interior de lo que hasta hacía poco tiempo había sido el planeta azul. Cuando los científicos del observatorio de Paranal hablaron del avistamiento de un meteorito de quince kilómetros de diámetro, saltaron las alarmas, y más tarde, cuando tras días de observación comunicaron al mundo que la ruta seguida por dicho pedrusco le llevaba directo a la tierra, la NASA no se pronunció. Pasaron semanas de incertidumbre, hasta que en un comunicado especial, el director de la National Aeronautics and Space Administration, dijo:

- Ahora sabemos que la información facilitada por el observatorio de Taltal no es del todo real. Pese a las pésimas noticias, durante estas semanas hemos tratado de construir la ruta real que lleva el aerolito, y con alegría hemos determinado que la ruta actual, que sigue nos evitara por algo más de dos mil kilómetros. Aún así, es una distancia demasiado corta en términos astronómicos como para asegurar que no nos afectará. Dichos riscos suelen soltar en su camino, meteoritos de menos tamaño pero que pueden ser un problema real para nosotros, pero hemos de tener esperanzas y pondremos todo nuestro empeño en conseguir alterar su ruta con garantías. Queremos transmitir un mensaje de tranquilidad y les aseguramos que haremos todo lo que esté en nuestra mano. Gracias.

No sé si pretendían calmar a la gente con esta intervención, pero consiguieron justo lo contrario. Los alarmistas por un lado hablaban del juicio final, los aprovechados vendían humo y salvación a cambio de montones de dinero; y lo curioso es que tanto unos como otros, tenían montones de adeptos.

Después de diez meses la noticia estaba prácticamente olvidada, y la normalidad volvió a instaurarse. Y justo en ese momento vino el cuenco de agua fría; un comunicado urgente que se retransmitió en todo el mundo a la vez, dio al traste con las esperanzas de todos nosotros.

- No tenemos buenas noticias. El rumbo del meteorito no sólo no se ha desviado de nosotros, sino que se dirige irremediablemente a nuestra posición, y en tan sólo unos meses la roca se podrá ver a plena luz del día. En siete meses atravesará nuestra atmósfera y se estrellará en el océano Pacífico. Los efectos serán devastadores y la capa de polvo estará presente durante varias décadas, acabando con la vida en la superficie de la tierra. Sólo algunos insectos sobrevivirán ha dicho impacto. Lo sentimos y esperamos que el final de nuestra era sea el comienzo de otra. Gracias por su atención.

El comunicado fue tan serio que no hubo en los siguientes días nuevos altercados, sino que la gente permaneció en sus casas, con sus familias y las esperanzas perdidas. Los dirigentes de todos los países hablaron, sin saber muy bien qué decir. La vida se retomó antes de una semana, pero las conversaciones giraban siempre alrededor del fatídico final. A los dos meses apareció en el cielo la maldita figura, que ni siquiera era bonita, ya que su forma irregular daba mala sensación. Mirábamos al cielo a todas horas, y podíamos sentir como se precipitaba sobre nosotros. Mi mujer y yo nos dedicamos a conocernos más, y a cada proposición que le hacía ella decía que sí, cosa que antes era más difícil. Mientras otros lloraban y se morían en vida, nosotros disfrutamos de los últimos meses. Y cuando todo se daba por perdido y el poliedro era de un tamaño mayor que la luna llegó una noticia esperanzadora. Para entonces, varias sectas habían inmolado a sus integrantes, salvándose eso sí los ricos dirigentes. De la mano de una organización por la supervivencia de la especie llegó el siguiente mensaje:

"La vida en la tierra se acaba. Es el final de lo que hasta ahora conocíamos. Pero cuando decimos tierra, nos referimos sólo a la superficie; es decir, si trabajamos en crear unos búnkeres internos bien sellados, nos aseguraremos de sobrevivir al impacto. Después del impacto tendremos unos meses en los que la superficie no se podrá visitar, pero después se podrá continuar la investigación y aprovechar todo el potencial que se encuentra aquí dentro. Se ha perdido mucho tiempo investigando el espacio y sus posibilidades, teniendo aquí mismo todos los recursos necesarios. Julio Verne tal vez tenía razón. Pensaréis que no hay tiempo, pero desde antes de que el observatorio comunicara el fatal desenlace de nuestro planeta, nuestra organización ya estaba construyendo estas cavidades, que en los próximos días serán señalizadas. Terminamos diciendo que la superficie tiene precio, pero el interior es de todos."

Dios, menudo notición, ¿pero será verdad? No entendíamos muy bien esto, pero la alegría se notó en seguida en el ambiente. La esperanza lo es todo, y en este caso además se cumplió, y pasados unos días, las señales aparecieron, indicando las zonas de entrada a las cavidades. Cuando nos tocó a nosotros entrar, porque todo estaba bien organizado, nos sorprendieron las infraestructuras; paredes de hormigón perfectas, lámparas halógenas perfectamente dispuestas, puertas de acero con cerramientos térmicos y además enormes pasillos, enormes salas, aunque pequeñas habitaciones, pero eso era lo de menos. Dentro había hasta carreteras para transportar a los que debían alojarse en los puntos más alejados. Y ya está, eso es todo. Permanecimos ahí cuatro meses sin muchos cambios, los víveres nos llegaban a todos por igual y el racionamiento era equitativo. El día del impacto, se notó, muchos rezaban y esperaban que la vida no terminara todavía; y no lo hizo, sólo un movimiento sísmico que apenas alteró la situación.

Han pasado casi cinco años, las cavidades han crecido y dicen que el exterior comienza a recuperarse milagrosamente, pero aquí estamos bien. Mi mujer vuelve a no acceder a todas mis peticiones y eso le da realidad a mi vida. Y junto al río Kereste muchas veces nos sentamos y nos besamos.

2 comentarios :

  1. Sucede, como de costumbre tengo varias cosas para decir.
    En primer lugar tu relato me trajo la sensación que me producía Bradbury en mis años adolescentes (es la sensación lo que destaco, no el parecido, ¿lo recuerdas?).
    En segundo, me gusta cómo vas minando el relato de críticas a diferentes estamentos o instituciones sociales.
    En tercer lugar, muy bien que el centro del relato sea que "ella siempre dice sí", pues nos saca la mente del eje "catástrofe". Éste es el punto que más me ha gustado y que nos lleva a un final interesante.
    Por último, creo que podrías hacerlo más extenso, no para el blog, pero sí para otro propósito. En muchos párrafos cabe perfectamente un alargamiento argumentativo o descriptivo.
    Y por aquí me quedo para no ser pesado.
    Reitero que me gustan estas "competencias" narrativas, nos hacen crecer a todos.
    Un gran abrazo desde Argentina.
    Humberto.

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  2. Ey Humberto!!!
    sí, ya lo pensé, lo de hacerlo más extenso digo...pero me falta tiempo!! jaja, bastante saco para escribir estas cosas...
    Gracias por tu comentario, el centro sí, lo puse para quitar hierro a la situación...el amor es lo más grande ante los problemas no?
    y las competencias, perfectas si son para crecer, y lo hacemos, yo aprendo de todos a los que os sigo...y me sorprendon mucho con vosotros.
    Un abrazo, amigo! ya sabes que es un placer tu paso por mis letras.

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