miércoles, 19 de enero de 2011

La casa de campo

Esa noche la luna con su tono amarillento recordaba a una herida infectada supurando con violencia. Dio una última calada a su cigarro, lo tiró al suelo y lo pisó, dejando la colilla aplastada sobre una huella gris en el porche. Acto seguido, se levantó de la silla de mimbre y descendío los cuatro escalones que daban acceso al jardín delantero. Después de dar unos pasos se giró y miró a la casa; subió la cabeza y fijó los ojos en la ventana iluminada. Sonrió.
Dentro, ella trataba de buscar un arma con la que defenderse, pero la aversión de su marido por estas hizo que lo único que encontrase, fuera una llave inglesa de gran tamaño y un cuchillo cuyo filo apenas se acercaba a los siete centímetros. Subió al piso superior y se encerró en la habitación. Se asomó a la ventana y le vió, iluminado tan solo por esa asquerosa luna con hepatitis y sonriendo.
Cuando la mujer sintió el crujir de las pisadas acercándose a la habitación abrió la ventana y salió al exterior. El viento era fresco, pero no le secó el sudor; un mal paso la precipitó al vacío, y la fractura vertebral la dejó paralizada aunque consciente.
Antes de llegar a la puerta cerrada de la habitación, él escuchó un fuerte golpe y salió de nuevo al exterior a toda prisa. Al verla allí tirada, con los ojos llenos de terror, sintió tristeza; el juego había durado poco, y ni tan siquierea tuvo ganas de acabar el trabajo.
El marido llegó pasados unos días y la encontró. Aún tenía los ojos abiertos, aunque con la mirada vacía. Curiosamente no sintió pena, ni dolor; más curiosa aún fue su sonrisa, su puta sonrisa...

3 comentarios :

  1. uff... que me dejas con la intriga del acto deshumanizado del marido, seguro que le vino bien la muerte de su mujer para quedarse a gusto con su amante, será muy... =D

    Bueno, Sucede, luego de leer este relato pienso que no le debes envidiar nada a Hitchcock pues tu trama está muy bien elaborada, llena de misterio, oscuridad, voces mudas y esas cosas. Te encargas de dejar puntos suspensivos en el aire para enlazar la segunda parte, y a tus lectores con ganas de más...

    Pues nada señor, menos heavy y más versitos de amor (broma). Un gusto venir a tu casa,

    Abrazos.

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  2. Gracias Liz!!
    me alegro de que te guste, para versos de amor ya tenemos los tuyos, jeje.
    Por cierto, a ver si hoy puedo leerte un rato.
    Un abrazo!!

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  3. No es necesario que vayas a leerme ¿sabes por qué? porque no soy constante en los blogs, hay días que tengo tiempo de sobra y otros muchos que no, entonces me siento incómoda porque me leen y yo no. Así como estamos ahora vamos bien =)

    Por cierto, soy hadazul del foro (Monosílabo), allí te conocí, y no sé qué fue lo que sucedió que provocó tu partida, pero lo lamento mucho.

    Te sigo por acá.
    Un abrazo.

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