domingo, 9 de enero de 2011

La salida

Es demasiado tarde, y las hojas de los árboles silban cuando el viento las empuja; también crujen sus ramas más secas. Los noctámbulos deambulan por unas calles casi desiertas, algunos rien a carcajadas. Él, observa el espectáculo de vida a la luz de la luna, que se filtra por el cristal de la ventana de una habitación vacía; vacía y oscura. En la negrura del cuarto reina un silencio estremecedor, sobrenatural. Cansado de mirar, se sienta en su viejo y polvoriento sillón y se debilita. Todos piensan que el alma no tiene fronteras, pero este no es el caso, y siempre espera que alguien abra la puerta o la ventana de su maldita prisión.

2 comentarios :

  1. Me ha encantado!.
    Tu amiga: Aorillasdelalma

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  2. Gracias!
    me alegro de que te haya gustado!
    Saludos!

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