martes, 8 de febrero de 2011

El reencuentro

Me reconoció al instante. Casi diez años sin vernos, y al pasar a mi lado me agarró para decirme - Ey tío, cuánto tiempo. - Me pilló en mal momento, tal es así, que el mareo que tenía junto con el asco que me produjo el reencuentro, me revolvió el estómago de tal forma que le vomité encima. Su cara cambió, y la falsa ilusión que demostró al principio se esfumó mientras me golpeaba la cara y fruncía el ceño; pero yo no podía dejar de reír, a cada puñetazo me reía más, tanto que ni siquiera oía lo que blasfemaba empapado en mi digestión. Me cansé. Como era de esperar no aguanté más de ocho ganchos, y poseído por el odio de los desagradables recuerdos, golpeé tan fuerte su mentón que lo abollé. En sus ojos pude ver antes de que quedaran vacíos que deseaba no haberme tomado por el brazo al verme, pero ahora... eso ya da igual.

2 comentarios :

  1. Espero que a nadie le produzca asco verme después de tanto tiempo. (je) Todo el relato está atravesado por un toque de humor y no lo pierde. Es un relato que nos muestra una faceta novedosa de los reencuentros.
    Te dejo un abrazo y mis felicitaciones por los escritos.
    Humberto.

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  2. Hola Humberto!!!
    jajaja, esperemos que no, que la huella que hayas dejado siempre haya sido buena!
    gracias por pasar amigo!
    un abrazo!!!

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