lunes, 14 de febrero de 2011

Llegar al final

Soy Francisco Ortiz, hijo de Francisco Ortiz y nieto de Francisco Ortiz. Mi abuelo murió en la guerra, fusilado, el 1 de Septiembre de 1937, justo el día que mi padre cumplía cinco años. El abuelo, decía mi padre, trató en Belchite de evitar la progresión hacia el norte del ejército falangista, pero fue detenido junto con otros 10 republicanos y asesinado en algún lugar de Zaragoza. Mi padre vivió pensando en morir; vio llorar a su madre todos los días de su vida, y eso le marcó un camino claro. Recopiló, desde antes de que yo naciera, mucha información sobre quienes y como detuvieron a mi abuelo y dónde le fusilaron. Murió hace dos años; como única herencia me dejó una carpeta que contenía una lista con los árboles genealógicos de diez personas, el título del documento era "Asesinos de padre" y yo lo entendí. Había marcado con una cruz a todos los que habían fallecido, los de la quinta de mi abuelo todos la tenían, y algunos de los siguientes en la lista también. Quedaban catorce nombres sin la señal. Ahora queda uno, Rubén Crespo, hijo de Rubén Crespo y nieto de Rubén Crespo. Está sentado delante de mi, atado de pies y manos, con la boca llena de papel de periódico y con los ojos llenos de terror. Él no sabe por qué está aquí, pero yo sí, y eso me basta; cuando ejecute la última sentencia, todos los nombres estarán marcados, y la cruzada que comenzó mi padre, finalizada.

10 comentarios :

  1. Un claro y explícito ejemplo de hasta donde puede llegar la estupidez del hombre...

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  2. Tal vez confundes estupidez con locura? es fácil criticar cuando no nos toca el ojo por ojo, pero poniéndose en la piel de determinadas personas tal vez actuáramos igual, no?
    lo realmente estúpido es luchar por nada...

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  3. Nunca confundo nada cuando quiero decir algo, otra cosa es como se interprete...
    La venganza es absurda, la violencia es absurda y si miles de años de violencia y estupidez no te convencen de esto, nada lo hará.
    Todo son puntos de vista.

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  4. Cuando encuentres una manera de combatir la violencia sin violencia (y que funcione) nos lo cuentas, tal vez tengas la clave para solucionar todos los conflictos...
    yo no pienso que la violencia sea solución a nada, pero tal vez no has entendido el relato... si a uno le matan un hijo, se apodera de él algo conocido como rabia, se canaliza el odio y si se tiene la posibilidad se acaba con el causante del mal origen...
    no es bueno hablar con el corazón y con la coherencia de momentos en los que reina la incoherencia...

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  5. Si lo que pretendes es que comprender tu relato sea que apruebe la venganza de un señor que considera que por matar a su hijo deben morir los hijos de otros, pues no entiendo tu relato.

    Ghandi combatió la violencia como solo otro tío lo había hecho el los últimos dos mil años. Y te diré una cosa, no creo en dios, pero esos dos tipos tuvieron mas cojones que todos los soldados armados del ejercito que mas te guste. La violencia es el camino fácil, es el camino corto, pero suprimir a tus enemigos no hará que tengas razón.

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  6. Bueno, creo que entré en el medio de una fragorosa discusión. ¿No se trata de un relato de ficción? ¿O es que tu nombre verdadero es Francisco Ortiz, Sucede?
    Como relato se podría criticar que tiene errores de ortografía, o que el final no casa o que la prosa es lenta, etc. (que no es el caso, aclaro), pero no el argumento, pues uno es, al menos, dueño de su propia imaginación, luego viene la opinión: Me gusta o no me gusta, y contra eso no se puede luchar.
    Los hechos artísticos, muchas veces, permiten canalizar fantasías que posiblemente estén en nuestras mentes, pero eso no nos hace asesinos, asesino es aquel que en vez de volcar sus fantasías sobre un papel, las ejecuta en la vida real.
    Sobre el tema de la violencia, no estoy de acuerdo con la real, pero no emito opinión alguna sobre la que forma parte de la base argumental de un texto.
    Me puse serio, qué embromar... bueno, no tanto.
    Te dejo un gran abrazo, amigo Sucede.
    Humberto.

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  7. Jack, menuda película que te has montado comentando un relato como si fuera un diario... En fin, zanjo la discusión porque no la entiendo, pero antes te diré para que te quede claro que no creo en ejércitos ni en la violencia... Te has hecho una idea equivocada y todo por decirte que determinados comportamientos hay que entenderlos... aunque no los compartamos. Firmo aquí la paz, jaja. Salud!

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  8. Mi propósito amigo Humberto no es la polémica, nunca lo ha sido mi nunca lo será. Yo tampoco defiendo la violencia, pero en ocasiones un relato se entiende como una proclamación de los principios y ahí se comete el error... Me alegro de que tú veas y comentes la ficción, que es lo que es esto, jeje. Así que no te pongas tan serio tío que aquí se te necesitaba para romper esta absurda tensión. Un gran abrazo por eso... Y sin balas! Jajaja.

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  9. Sucede no hay ninguna paz que firmar, no estamos en guerra. Y si repasas los comentarios, yo solo comente tu relato...

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  10. ok Jack!
    este es un claro ejemplo sino de estupidez del orgullo humano, no? qué facilmente nos enzarzamos en discusiones que no van a ningún sitio... jaja.
    Saludos!!!

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