martes, 26 de abril de 2011

Las manos de la concordia


Se la conoce como la cuesta de las lamentaciones porque tras la guerra civil, sobre todo las madres, descendían el empedrado camino llorando para recoger los cuerpos de sus hijos y darles una sepultura digna en medio de una guerra que no lo era. Pero esta es otra historia, ahora es Cándido el que baja por el reparado adoquinado, camuflado entre las sombras y con la respiración entrecortada. Se dirige a la abandonada y mugrienta nave que sirvió hace años de almacén maderero. Aún quedan dispuestas sobre algunas sucias baldas, enormes planchas de madera apolillada y maloliente. La puerta cede con un estruendoso chirrido y tras de sí la cierra. Apoya la espalda sobre ella y siente el frío del metal hasta en el tuétano de sus huesos. Las cortas y rápidas inspiraciones dan paso lentamente a una respiración más sosegada. Más calmado, se adentra en la oscuridad, rota tan solo por las luces nocturnas que se filtran por unos pequeños ventanales en lo más alto del pabellón. Se sienta sobre una caja de madera antes de hundirse entre sus manos.

- ¡No, no, no...! - repite sin cesar, con una voz congestionada y ronca.

Y llora.

La vieja casa del ilustre recaudador es ahora una casa más, en la que vive, o más bien vivía, la solitaria y triste comadrona, biznieta del singular personaje. Es la última casa antes de la cuesta de las lamentaciones. Está rodeada por un pequeño jardín cuidado con inusitada sensibilidad. El interior está prácticamente desprovisto de mobiliario, a excepción de la habitación principal, en la que luce una cama con sus mesillas de estilo clásico y un sinfonier, armario y cómoda de finales del siglo XIX. Un velón aromático desprende una agradable fragancia, que contiene entre sus humos el olor de la muerte. Y es que, bajo las sábanas, se ve el bulto de la mujer, aunque no se le ve la cara porque sobre ella se encuentra un almohadón enorme relleno de plumas de ave, y se sabe esto porque dispuestas alrededor de la improvisada yacija se encuentran algunas de estas blancas y suaves plumas. Está tan muerta que el oficio de un funeral sería para despedir únicamente a un cuerpo yermo del que el espíritu ha escapado sin demora por temor a una reanimación. Se llamaba Encarnación.

En el centro de la diáfana nave, a Cándido se le ve muy pequeño cuando llega la benemérita luciendo su verde militar. No le tratan mal ni le zarandean, se limitan a informarle.

- Cándido, vamos a detenerle por la muerte de Encarnación, ¿tenemos que esposarle?

Y él niega con la cabeza mientras se levanta y enjuga sus lágrimas con el antebrazo de su chaqueta de pana.

No hay ningún misterio que resolver, ni una truculenta historia tras el homicidio, no era un secreto que se querían, ni un secreto la enfermedad que a ella le tenía postrada en una cama con un colchón antiescaras desde hacía una década. En el juicio no hubo miradas de odio ni preguntas de más, sólo una condena. Y aunque llora cada noche en el desvencijado y asqueroso camastro, en el penal nadie le oye porque nunca ha levantado la voz.

19 comentarios :

  1. El dolor verdadero es muy silencioso. Exquisita; tu forma de constatarlo.

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  2. Paradojas criminales.
    Conozco demasiadas.

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  3. Esa clase de morfina no debería de tener condena, es más, debería de haber trabajos, como los de los verdugos que se dedicaran a estas cosas legalmente, cuando el paciente lo pida. Condenar a un pobre hombre a llorar en una celda cuando podría hacerlo en su casa no es justo. Si no le ha hecho ningún mal a la sociedad, por qué no se permite la eutanasia?

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  4. Te has salido, hermano. Calidad indiscutible, de lo mejor que he leido por la blogesfera en mucho tiempo.

    Aupa.

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  5. ¡Pero, qué bueno eres, Sucede!
    Estoy completemente de acuerdo con mi socio Experimento, es un pedazo de relato.
    Un abrazo, cada vez eres más grande.

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  6. Fue una muerte pactada? quizá ella lo quería así. No veo a Cándido haciéndolo por placer, ni por quitarse una carga de encima. O si?
    Besos
    Cita

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  7. Tema rudo que has contado con mucha delicadeza.
    No es "justo" condenar una acción de piedad que además requiere una gran valentía.
    Si llegara el momento, me gustaría que alguien hiciese eso por mí.
    Me encanto el relato Sucede.
    Abrazo.

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  8. Gracias montse por lo de la exquisita forma!
    Pues sí, a veces el dolor es mudo...
    Saludos!!


    Y tanto Hombre!
    demasiadas paradojas criminales...


    Ey mikel!
    Totalmente de acuerdo, vivir sufriendo es lo más parecido a morir mil veces. Demasiados tabúes...

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  9. Aupa hermano!!
    gracias tronco, quizá exagerado, pero me hacen sentir muy bien tus palabras!!!
    Un pedazo abrazo!!


    Ey Raul!!
    Lo mismo que a Experimentos, gracias por tus palabras, ya sabes que tú también eres un grande y que tus relatos son la leche!
    Un abrazo!!!!!


    Aupa Cita!!
    jajaja, te hago plantearte esa cuestión de veras? quizá os tengo acostumbrados a los asesinos despiadados y no a los humanos... jeje
    No dejo nada a la imaginación, Cándido un gran hombre!
    Beso!


    Ey joplin!!
    gracias por tu comentario... y sí, tema duro (pusiste rudo aposta? jaja) Espero que nunca te llegue ese momento, no seas mal fario!!
    Un abrazo, maja!

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  10. Matar así, es un pseudosuicidio, porque hay personas que dejaron de ser una hace mucho.La justicia de los hombres, no alcanza a comprender un término así.

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  11. Has tratado con mucha maestría y en un buen relato un tema candente.Consigues que la pena y las lágrimas de Cándido lleguen al lector con fuerza.

    Besos.

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  12. ¡Qué historia tan bien hilada! Y tan real y tan tremenda ¡Uff! Tengo el corazón en un puño.

    Un abrazo.

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  13. Aupa Citizen!
    pues sí, es como dices un suicidio acometido por otro. En ocasiones el cuerpo tiene derecho a morir.
    Saludos!!


    Hola Elysa!!
    muchas gracias por tu comentario, esto sí que me llega con fuerza!
    Un abrazo!!


    MJ hola!!
    gracias! de uno de estos casos se hizo una película, pero igual de dramáticos otros tantos de los que nada se cuenta.
    Abrazos!!!

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  14. Ves, este es un relato muy bien construido, con elementos históricos, con una trama que no necesita de lo truculento, como se menciona, para dejarlo a uno con ganas de más.
    Era lo suficientemente extenso como para merecer ser la estrella por más de un día... pero, siempre pero, mi querido y ansioso) amigo.
    Humberto

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  15. Hola Humberto!!
    pero estuvo casi un día este!! 20 horas o más! jaja
    Gracias por leerlo!
    Un abrazo!!

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  16. Presiento que vas a indignarme muchas veces con tu blog, como has hecho en esta ocasión.

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  17. Aupa Aina!!
    y eso? no quiero indignar a nadie amiga!
    la ficción es así, dolorosa e incomprensible.
    Un abrazo!!

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  18. El último párrafo es impresionante, podría ser un micro en sí mismo pero gana muchísima fuerza con la historia que te conduce hasta él.
    Saludillos

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  19. Me alegro de que te haya gustado Puck!
    Era necesario escribir más de un párrafo... la situación lo exigía.
    Besos!

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