jueves, 8 de septiembre de 2011

Polonia

Permanece impertérrito tras su escritorio mientras sacude un cigarro contra el cenicero de plata. El emblema de las SS acoge con orgullo las cenizas del Davidoff; el sabor de las montañas suizas sale incinerado por la comisura de sus labios. Es difícil explicar como se siente Rudolf Veiel en este momento, pero por el brillo de sus ojos culaquiera diría que bien. Seguramente estará orgulloso de liderar la Segunda División Panzer, inmersa ya en la invasión contra Polonia bajo la atenta mirada del Décimo Cuarto Ejército. Pero él no manchará sus botas, otros lo harán por él.

La industria maderera de Lubomir ha sido reducida a astillas. Mientras cae de rodillas frente al decapitado cuerpo de su hijo, mira alrededor en busca de su cabeza; sabe que ya no sirve de nada, pero se niega a quedarse tan solo con esa macabra imagen. Allí está, aparentemente en buen estado, el proyectil ha debido sesgarla del tronco sin causar mayores daños. Desde dónde está, tan solo ve la parte de atrás, en la que el pelo se arremolina aún con vida. Casi a rastras llega junto a ella, la gira; y ahora deseraría no haberla encontrado nunca.

Hermann barre la zona en la que aún crepitan los escombros. La Balkenkreuz que lleva sobre el corazón estiliza su figura. Con sus diecisiete años está hecho todo un hombre, por eso cuando apoya el fusil contra su hombro derecho esto se traduce en un problema menos. La imagen es cuanto menos extraña, un hombre de unos cincuenta años sujetando una cabeza sin cara, y a unos metros el cuerpo del joven Frank. No ha venido aquí a pensar, sino a conseguir anexionar Polonia al imperio Nazi, así que saluda. "Heil..." y dispara. Un problema menos.

17 comentarios :

  1. Àlex Gállego Casals08 septiembre, 2011

    http://www.youtube.com/watch?v=K56soYl0U1w

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  2. Terrorífico!!! No hay nada que de más miedo que la deshumanización que produce una guerra.

    Grande Sucede. Besos desde el aire

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  3. Uff, como siempre venir por aquí es un placer-sobre todo en verano, por los escalofríos- incluso si revuelves cenizas supuestamente apagadas.

    Un saludo

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  4. guau. me gusta aunque ponga los pelos de punta.

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  5. Septiembre le va que ni pintado a esto.

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  6. Sucede...¡Deja de estremecerme, por favor! Cada vez que vengo a visitarte me recibes así... y tras que no estoy con mis mejores ánimos, me voy reptando...
    ¡Pero me gusta! ¿Me estaré volviendo masoquista? Bravoooooooo, amigo, me gustó de verdad!!! -bromas aparte-

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  7. Es bastante sencillo y a la vez muy complejo; así somos los seres húmanos.

    Esa carencia de inmutación me produce escalofríos, y hasta asco. Nunca he podido leer este tipo de historias sin sentir como me hierve la sangre, hay tanto hijo de p... suelto.

    Eres un fenómeno, Sucede, haciendo que se nos revuelvan las tripas con tus descabelladas historias, lamentablemente reales.

    Un abrazo bien fuerte.

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  8. Despues de visitar polonia y lo que fueron los campos de concentracion, estoy preparado para cualquier cosa por macabra que sea.
    Asi que puedes disparar a quemarropa que no conseguiras afectarme...
    Abrazos campeon.
    Ricard

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  9. Esta es terrorificamente cercana a la realidad.

    Besitos

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  10. Es escalofriante. Sobre todo porque desgraciadamente es muy cercano a la realidad, pasada y, me temo, presente.

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  11. No digo cercano a la realidad. ES LA REALIDAD. Sea aquella Polonia.....aquella Bosnia...o la actual Tripoli. Abrazo!

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  12. Este micro trae un terrible frío.

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  13. La atmósfera que has conseguido es bastante tétrica, pero muy real. Excelente relato.
    Saludos.

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  14. Es muy bueno Suce. La forma de contar que tenés, es tan (voy a arriesgar una palabra) transportadora. Ya te lo dije antes, me llevas ahí y veo, escucho, huelo y siento, miedo, impresión, impotencia, entre tantas otras cosas.
    Me gusta mucho, siempre.
    Muxus aupa aita!

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  15. La otra cara del ser humano. Real, y lo narras para que así sea, sin intentos de suavizar lo que es en realidad. Muy conseguida esa otra realidad del hombre.
    Un saludo, jefe!!

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  16. Me encantan las historias de nazis, me hacen darme cuenta de que la mayor bestia que existe somos nosotros mismos. Has encarnado en pocas líneas el sufrimiento de miles de personas, pero lo has hecho excelentemente bien. Un beso.

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