viernes, 16 de septiembre de 2011

Sanaciones

El sol se presenta como una masa pulsátil e incandescente que aparta la madrugada con su mazazo de luz. Huele a pescado; y esas nubes densas vomitan su polución sobre un mar verdeazulado. A veces se necesita sangrar para darse cuenta de que se tienen heridas. Ahora pasea sus temblorosas manos por sus canas y le besa con unos labios marchitados por el tiempo. Las historias de amor no se cuentan nunca con una sonrisa, sino entre lágrimas, por eso ella deposita sus penas sobre su cuerpo yermo en el último día juntos. Cuando él despierte, ella estará muy lejos de allí, rompiendo sus miedos contra el acantilado y purificando sus traiciones.

23 comentarios :

  1. Es genial. De lo mejorcito que te he leído, aunque creo que eso ya lo he dicho demasiadas veces por aquí... mmmm tendré que ser más exigente? jeje. En serio, consigues transmitir desde el principio un montón de sensaciones amargas.
    Saludillos

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  2. Logras de forma genial una atmósfera absolutamente post-apocalíptica.

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  3. Que bonito y triste a la vez!! Pero porque demonios siempre hay muerte en tus relatos, Sucede!! son ya mayores, porque la señora tiene que despeñase por el acantilado, porque no terminar sus días juntos cuando les venga de forma natural la muerte.
    En fín, cuando das vida es tan injusto que hay gente que se quite o se la quiten, es que es superior a mi.
    No obstante, tu relato de diez, logras un clima de ternura contenida.
    Saludos. Amelia.

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  4. Muerte roja

    Leyendo este relato sientes como se acerca el apocalipsis, la desesperación y la necesidad de morir.

    Me gusto mucho, como siempre podría decirte.

    Besos :)

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  5. Tus textos son mágicos. Te absorben, te atrapan, te hacen cómplice, te implican en la trama hasta tal punto que dudas entre la realidad y la ficción.
    Eres un mago, Sucede.

    Abrazos.

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  6. Genial, Sucede. Creas el clima perfecto para la historia.
    Un abrazo.

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  7. El olor del pescado ha atravesado la pantalla...Genial Sucede!!!

    Besos desde el aire

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  8. A veces el sepulturero, no sabe que está enterrando dos corazones en vez de uno... Que triste tu relato, pero coincido con Amelia, sería mejor que la muerte los dejará estar hasta el último instante juntos, terminar con su vida, no creo que sea lo más apropiado.

    Besos.

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  9. Cierto es que las heridas sólo se vuelvan patentes cuando trás de sí dejan un rastro de hileras moteadas que nos advierten de que hemos sido "tocados". Sin embargo, es difícil mostrar los sentimientos dañados, no son tangibles, por eso a veces el precipicio pueda convertirse en una demanda perfecta para acallar las voces del miedo, y como bien expresaste, purificar el dolor invisible a los demás.

    Un texto armoniosamente descriptible y metafórico, de los que me dejan boquiabierta; enhorabuena, Sucede.

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  10. ¡Vaya! Mal final quiere para ella misma.
    Un abrazo.

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  11. ¡Hijo, mío! que manera tienes de colocarme en situación un poco más largo y yo también caigo por el acantilado.

    Besitos

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  12. A veces hay que tener heridas para darnos cuenta que tenemos sangre. Te di vuelta la escena, jaja. Un abrazo!!

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  13. En pie!...te tengo abandanao pero me dos días me pongo las pilas y retomo.

    Un abrazo!...por cierto esa caida del acantilado me recuerda a algo???...jejeje

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  14. Buena descripción de los detalles, si señor. Me ha gustado mucho, si.

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  15. Hola compañero.
    Un texto muy poetico y muy autentico.
    Y me pregunto. ¿porque los poemas de amos siempre llevan lagrimas en lugar de sonrisas?
    Un misterio...
    Por cierto, desde que me he enterado que el sol huele a pescado, no pienso tamar mas el sol.
    Odio el olor a pescado!!!
    Abrazos.
    Ricard

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  16. Nunca sé si la gente suicida es cobarde o valiente…Espero no descubrirlo nunca. Buen relato. Impactante. Un bessito
    MEN

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  17. Vaya qué manera drástica de sanar...
    Un abrazo.

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  18. Eso de pasear sus temblorosas manos por sus canas y dar un beso con los labios marchitos, es tan tierno y deseable, como desear vivir hasta poder realizarlo...
    Me gusta tu forma de describir por eso vuelvo por aquí de vez en cuando. Tus paisajes humanos en los acantilados frente al mar me parecen de una certera prosa poética.
    Besicos.

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  19. Se me olvidó decir que en mi ventana hay un regalo para quien se asoma.

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  20. Rompiendo sus miedos contra el acantilado.....Eso es una perla.

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  21. Excelente tono para un micro oscuro.Saludos cordiales

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  22. "A veces se necesita sangrar para darse cuenta de que se tienen heridas" ¡GENIAL!
    Gran relato, Un beso grande!!!

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  23. No comprendo muy bien lo de "huele a pescado", pero me gusta la atmósfera que recreas. Tienes un don para crear desasosiego en el lector, porque consigues que nos metamos en la historia desde la primera palabra. ¡Enhorabuena!

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