martes, 15 de noviembre de 2011

Carne de cañón

No hace frío. Un sol más grande de lo habitual se alza como un dios en un cielo completamente raso. La sombra de algunas aves se proyecta sobre la tierra, manchándola con su oscuridad. Ondean las hojas de los árboles como banderas que esperan que les juren lealtad, pero nadie se levanta. La hierba, empapada en sudor, cambia el rocío por gotas de sangre que brotan de los incontinentes cuerpos. Y reina el silencio; digno guardián de un improvisado cementerio en el que las vainas metálicas de las bombas hacen la función de lápidas sin nombres. Huele a carne.

15 comentarios :

  1. Joder!...sucede que hemos muerto, de hecho dentro de poco nos enterrarán con el dinero de los banqueros y políticos que queden vivos.

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  2. estamos en el horno,
    terrorífica escena,
    que no me canso de leerte,
    un abrazo uruguayo para vos

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  3. Rotundas palabras para reforzar el solemne silencio que deja la muerte tras el último cañonazo.

    Besos.

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  4. Buenísimo! Slds desde Argentina

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  5. Si que huele, si. Tú lo haces posible con tus palabras. Me quedo con las hojas esperando que les juren lealtad. Como todo lo que exige tal cosa, se las llevará el viento.

    Un saludo.

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  6. Deberías juntar todos estos espectaculares retazos de destrucción, te sale ya la novela apocalíptica.

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  7. Dibujas con tus palabras el escenario que queda tras una batalla,desolación y olor a muerte.
    Excelente. Un beso.Amelia.

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  8. Tan visual que pone los pelos de punta...

    Besitos

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  9. ... y los buitres negros empiezan a comer...

    Muy bueno Sucede, Saludos :)

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  10. Estuve leyendo varios de tus textos y descubrí que éste no tiene acción; es un detenerse en un espacio donde el tiempo se ha detenido. Sé que es intencional, así se sobredimensiona la sensación de muerte pesadamente estática. Yo también pienso en la muerte desde la niñez, pero es distinto, la vivo como una presencia constante que me observa y en ocasiones me acorrala, llevo años huyendo de ella y hasta ahora la he esquivado.
    Cuídate Sucede... y gracias por haberte detenido a escribir, hiciste que la soledad fuera menos pesada.

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  11. Huele a carne. Huele a una parte de la historia del hombre. Huele mal. Abrazo!

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  12. Vine desde el blog de Rosa cuando lei tuversion de la cena navideña y me gusto lo que leo aqui. Con tu permiso seguire visitandote. Un abrazo

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  13. Hasta aquí llega ese olor a carne de cañón...
    Qué bien escoges las palabras, los tiempos, las frases. Impresionantes tus textos.
    Un abrazo.

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  14. El campo de batalla convertido en cementerio.

    un fuerte abrazo


    fus

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