lunes, 28 de noviembre de 2011

Caro data vermibus

Curiosamente y pese al dolor que se sostiene en mi gesto, agradezco estar ahora lamiendo mis propias heridas. Más allá del sabor férreo de la sangre que brota de ellas, me hipnotiza su aroma. Por debajo del corte comienza a ennegrecerse la zona y me recuerda que pudrirse también es de humanos. Caro; carne. No me reconforta ese sol que desde su atalaya azul trata de evitar el enfriamiento de mi cuerpo. No puedo mover las piernas y la distensión muscular de mis antebrazos los convierte en meros espectadores de mi degradación. Data; dada. La sangre en el estómago sacia mi hambre, pero no recarga los viales que llenaban de vida este contendor cárnico en pleno derrocamiento. Vermibus; gusanos. Y mientras espero a ser devorado siento el último escalofrío que me brinda morir a la intemperie.

9 comentarios :

  1. Un cadáver exquisito para los gusanos...Jejeje.

    Besos desde el aire

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  2. brutallll!! este es mi Sucede!! relato desgarrador contándonoslo en primera personas y el lector expectador en primera fila.
    Muy bueno, en tu linea.
    Saluditos. Amelia.

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  3. si mueres, lo siento, los buitres uruguayos no comen carne norteña jeje
    saludos fraternos para vos

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  4. Hay gente que disfruta y se deleita con cosas raras, peor lo de este ya es pasarse.

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  5. Hombre, yo en esos momentos pensaría menos en el frío y más en el desangramiento.
    Tu hemofilia cada día me deja más sorpredida, y sí, también más acojonada. Pero no puedo evitar venir a leerte...

    Besiños.

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  6. En fin, esto es contar un final con todas sus circustancias.

    Besitos

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  7. Ya llegara su Antigona, o en su defecto.... aves, perros, hormigas, etc, etc

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  8. Sigue escribiendo desde el otro lado eh?. Pufff... qué escalofrío... saludillos

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