miércoles, 23 de noviembre de 2011

El carnicero


Armin Meiwes se comió literalmente a un ingeniero alemán residente en Berlín. Supuestamente el hombre acudió a la cita conociendo las intenciones del cheff, así que se puede decir que el ingeniero no tenía inconveniente en ser devorado. Este preámbulo es la base para decir que hay personas con gustos… digamos extraños. Este es el caso de Rosa Martínez, del blog Van al aire que me ha pedido, muy a mi pesar, que la convierta en comida. Por supuesto ella se refiere a un microrrelato, a ficción tétricoalimentaria, y en eso quedará. Espero que a nadie le entren ganas de comérsela por muy bueno que sea el plato que yo prepare. Y como motivos personales me impiden llevar a un final tan indigno a una persona llamada Rosa, en esta historia hablaré de Mary Ann, aunque todos sabréis de quién se trata.

El carnicero

La calle de los plátanos es angosta y sin salida. Por el día no llama la atención, pero al amparo de la noche se transforma en un lugar extremadamente tenebroso. El silencio que sostiene la oscuridad sólo lo rompe el afónico grito de las herramientas del señor Millet. Este regenta la carnicería que se encuentra al final del callejón y una vez que cierra continúa trabajando. Mary Ann conoce bien los cortes de la vaca; costillar, aguja, falda, morcillo, redondo y demás. Se queda absorta cuando el señor Millet filetea un solomillo o tritura el añojo. En realidad se puede decir que a Mary Ann le gusta el carnicero. A Millet también le gusta Mary Ann, aunque por distintos motivos. Cuando ella entra su local, él mentalmente la marca con su línea de puntos, recreándose en la textura y el sabor de cada una de sus partes. El día que Millet invitó a Mary Ann a la trastienda, ella no pensó en que las intenciones del matarife eran precisamente darle muerte y no sepultura. Millet extrae ahora los lomos, la contra, el pescuezo, la aleta o la babilla con suma delicadeza; como un cirujano, diría Mary Ann. Después los dispondrá tras la vitrina refrigerada del mostrador y marcará los precios. Ni siquiera la probará, porque el señor Millet, aunque parezca increíble, es vegetariano.

14 comentarios :

  1. salen dos kilos de pulpa de lomo y cuatro costillas redondas!!
    clink caja
    ...
    repugnante hasta lo maravilloso!
    arriba vos!

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  2. Plas, plas, plas....Jajajaja. Genial Sucede!!!
    Puedes asesinarme en tus micros las veces que quieras...

    Besos de chorizo desde el aire

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  3. jajaja ese final vegetariano es de chiste. Por lo demás... Rosa es tan dulce que apetece comérsela. Ponme cuarto y mitad.
    saludillos a pares

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  4. Jjajaja, un carnicero vegetariano, lo que hay que ver. Seguro que de esa tal "Mary Ann" versus Rosa, puso buen precio.

    Besitos

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  5. lo malo va a ser que ahora, cada vez que vaya a la carnicería, me vendrá tu historia a la mente y...A lo mejor también me hago yo vegetariana.

    Muy espeluznante.

    Un abrazo para los dos.

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  6. Sucede, me estremece un asesinato así, eso quiere decir que me lo creo. Cuidado con ese carnicero, no vaya ser que se convierta en real...
    Un abrazo.

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  7. He venido a ver la muerte de rosa, sólo se podría hacer con tanta dulzura un pastel de carne... y esos no llevan carne.
    Un saludo, me quedo por aquí también

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  8. Un asesino carnicero vegetariano, el no va más.
    Un relato escalofriante, Sucede. Lo siento por Rosa, morir asesinada por un matarife profesional no debe de ser muy agradable :-(

    Abrazos a ambos dos.

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  9. El final nos dice algo importante. Este hombre se preocupa mucho por los demás. Nadie pone tanto interés en algo que le reporte un beneficio completamente secundario.

    Genial Sucede, pero me da que no me pongo yo en tus manos. ¡Recuerda que soy inmortal y no quiero darte tanto trabajo!

    Un saludo, matarife.

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  10. Pobrecita Rosa, con lo buenita que es..no merece este final..
    Genial relato Sucede. Divertido y original.

    Besos mediterráneos.

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  11. Muerte roja

    Pero Sucede como has podido!!!
    A Rosa.. tan buena chica, tan buena poeta y darle ese final!!!!
    _____________________________

    Es un relato genial ;) Un abrazo

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  12. Sucede, que había una macabra premeditación...

    Saludos a los dos. Un placer pasar por aquí.

    Buenas noches.

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  13. Buena receta...no apta para veganos. Un saludo Sucede!

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