martes, 6 de diciembre de 2011

Restos

Muere lentamente mi cuerpo. Hace tiempo dejé atrás el punto de inflexión y comencé mi descenso a los infiernos. Atrapado en una obsesión que no me deja vivir, deterioro conscientemente mi calidad humana para no hacer demasiado larga la agonía. Y es que los errores han sido la cima deficitaria de mi humanidad. De poco sirve arrepentirse ahora, tan sólo agudiza los últimos minutos de existencia y los hace más crudos aún. Los inviernos en Madrid eran más llevaderos; el fuego cruzado nunca me hacía daño. Ahora, sumido en un diciembre caluroso, me asfixio entre los recuerdos. En mi garganta se anudan las pesadillas y es inevitable que una cadena de lágrimas recorra mis mejillas. Anhelo vivir. Anhelo la persona que fui y que calculo que debió cargar su pistola un veintinueve de diciembre de hace algunos años para volarse la cabeza el agosto del siguiente año. Después de más de un lustro con un agujero de entrada en el paladar y de salida en la nuca no es fácil pensar con claridad. Amedrentado ahora en este rincón polvoriento de mi memoria, espero el indulto o la lapidación, cualquiera de ellas me reportará a otra dimesión del dolor.


9 comentarios :

  1. Agónico, macho. Valga la redundancia.

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  2. Hola campeon.
    Verdaderamente tragica la situacion.
    Tu sentencia esta firmada y resuelto el desenlace.
    Un relato fantastico.
    Un abrazo.
    Ricard

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  3. !Qué duro!

    Tú debes de desayunar chile todas las mañanas, porque de otro modo no entiendo tu estómago; estás hecho a prueba de todo.

    Chapeaú, Su.

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  4. Vaya una bala mal llevada y mal digerida, lo peor. ¿Una manzanilla? No calmará no pero... será una risa ver cómo fluye por las agujeros del cráneo.

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  5. Uf! a mi me recuerda una buena depresión, las ganas de estar muerto...pero no todavía nos queda más...

    Como siempre, dominio ferpecto de las letras.

    Un abrazo!

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  6. Es que si algo hay que hacer en paz es morir. Estupendo.

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  7. Ufffffffffffffffff Sucede que duro y que bueno...

    Besos desde el aire

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  8. Muy bien escrito, Sucede.

    Besitos

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