miércoles, 4 de enero de 2012

El cumpleaños

Gjermund Braivik es de los que sujetan la puerta y ceden el paso, pero no por cordialidad. Esa noche de julio sostuvo la puerta de acero para que Hanna Wilders pasara. Nada más franquear el quicio de la puerta, esta se giró para darle las gracias. Gjermund inhalaba con fuerza sin abrir los ojos, y se mantuvo en silencio. La señorita Wilders, al alejarse, volvió la cabeza, confusa por el gesto del extraño, pero Gjermund ya no estaba allí. Los efímeros pensamientos de la esbelta mujer se difuminaron entre las hojas de los árboles que mecía el viento. La temperatura había descendido drásticamente, y de los veintisiete grados de la tarde sólo quedaban diecinueve; aún así, el paseo resultaba agradable. La ausencia de movimiento inducía a pensar que era después de medianoche. Oficialmente ya era su cumpleaños, y una sonrisa leve se dibujaba en su rostro. Hanna recorría cada noche la distancia que separaba el café de su casa, apenas quince minutos a paso normal. La sonrisa quedó oculta tras la mano de Gjermund al doblar la última esquina, y con ella se borró también el sentimiento de felicidad. Hanna ni sopló ni soplará más velas, pues sin aire en los pulmones es imposible si quiera intentarlo. En el necrocomio tratan de dar nombre al cadáver y estiman que su edad son veintinueve años; en realidad ya tenía treinta. El señor Braivik continúa abriendo puertas y cediendo el paso; y olfatea, siempre olfatea.

10 comentarios :

  1. Solo voy a decir una cosa: ¡¡¡JODER, QUÉ BUENO!!!
    Feliz año, grande.

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  2. Buenísimo, grande Sucede!!! Me gusta que el asesino este como de puntillas en el relato, dando todo el protagonismo a la víctima...

    Besos desde el aire

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  3. Discreto y exquisito asesino. Como el texto.

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  4. Muy buen texto, con párafos muy visuales donde es fácil ver toda la escena.

    Besitos

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  5. Seguro que nunca había celebrado así ninguno de sus cumpleaños. Perfecto. Un beso!

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  6. ¡Qué bueno! Me encanta el detalle de la edad de Hanna, le da un toque distinto a lo que sería una simple historia de una víctima de un asesino en serie.
    Un saludo.

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  7. Tremendamente visual, como todos tus mimicros. Ese olfatear, esos 29 que son 30... Muy bueno
    Saludillos

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  8. Una sensación muy interesante después de leer su relato, Sr. Sucede.

    Un abrazo, mientras le aguanto la puerta.

    Octavius Bot

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  9. No hay nada como comenzar el año con un asesinato en serie por el capullo de turno hoy toca Sr. Gjermund jejeje
    Relato que te deja k.o. porque intuyes en todo momento que la galantería se convertirá en miedo!!
    Un beso, feliz año, y buen relato Sucede!

    Amelia.

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  10. ¡Joder, qué mal cuerpo me ha dejado tu "caballero! No soy miedosa y soy de las que siempre acompaña a sus amigas a casa de madrugada o a cualquier hora, pero como tu historia no se me vaya de la cabeza, me parece que durante un tiempo no voy a ejercer de acompañante.

    Besotes.

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