miércoles, 13 de junio de 2012

Cuarenta y dos escalones (II)

- Polímero -

La rugosa y calmante culata era de un polímero muy común, polietileno, lo que le confería una zona más templada; todo lo templado que puede estar un plástico. Al acariciar el revólver al joven agente Halburt se le revolvieron de nuevo las tripas y se acordó de su padre.

- Papá – le decía – ¿eso que haces es magia?

Y el padre le respondía que no, que era ciencia. Le hablaba del eteno, de cómo dos átomos de carbono enlazados con el hidrógeno eran tan importantes. De su polimerización, decía, sale uno de los plásticos más comunes, el polietileno. Pero el pequeño no entendía prácticamente nada, sólo quería imaginar que lo que su padre hacía era magia; auténtica magia.

No tardó demasiado en comprender que la magia no existía, y que su padre era tan solo otro ilusionista. De hecho, aún piensa que su desaparición fue otra ilusión y que un día terminará con una aparición estelar. Enterrar ataúdes vacíos debería estar prohibido, piensa.



Cuarenta y dos escalones (I) - ¿Quieres que entre, verdad?-

3 comentarios :

  1. Jejejej creo que Juanlu lo ha expresado muy bien.

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  2. vaya!
    me atrapó,
    siempre geniales micros, un abrazo

    ResponderEliminar