jueves, 5 de julio de 2012

Cristal

Luz. Estoy cansado de ti. Paseo por verdes prados, verdes y alucinógenos prados que embriagan los sentidos más sinsentido de mi ultrajada alma. Estoy espeso. Me pesan los zapatos, el reloj, la camisa, la piel que se aferra a mi carne como una sanguijuela, chupándome la sangre. Te veo de rodillas ante mí, bajando la cabeza, rindiéndome devoción como la puta al proxeneta, aunque le odie, aunque sueñe con meterle una pistola en la boca y apretar el gatillo, aunque sepa que será su boca la que acabe aceptando otras pistolas. Y así me odio, pues soy delito, soy pecado sin condena viviendo siempre en culpa, con conciencia negra ardiendo en el sulfuroso infierno del benceno de mis propios humos. Y al final, machacando el cristal, fragmentándolo, inhalando el hedor de mis miedos, de mi estiercol. Luz. Apágate porque prefiero no ver.

6 comentarios :

  1. Uyuyuyuyu los miedos no dejan vivir y no se que de bueno tiene vivir a oscuras, aunque solo los ignorantes pueden ser felices. Contradicciones ¿no?

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  2. una prosa al borde del final,
    cristal, cristal y oscuridad
    un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Hay muchas formas de ver. No siempre hace falta Luz.
    Ya sabes.
    Que si!
    Un día estaré sola.

    ResponderEliminar
  4. muy bueno, no abriré juicio sobe lo escrito, solo creo que temerse a si mismo no es bueno enfentar es bueno. Me gusta tu narrativa es grata a los ojos del lector. Saludos y soy nueva seguidora!

    ResponderEliminar
  5. Gracias maría susana, bienvenida a mi oscura morada.

    Thanx to all!!

    ResponderEliminar