martes, 24 de julio de 2012

Moscas


Pude oírlas. De verdad que lo hice.

Inhalé y exhalé el humo del cigarro tantas veces que, cuando quise darme cuenta, una colilla se incineraba sobre mis dedos índice y corazón. Aún estaba en un estado tan incorpóreo que no fui consciente hasta más tarde de la quemadura. Ahora prefiero que fuera así, pues las quemaduras sanan.

Un ser tan repugnante como minúsculo giraba alrededor de uno similar pero algo más grande. Ambos frotaban sin cesar sus ojos compuestos con las propleuras de sus patas delanteras. Eran hembras. Y hablaban. Deduje por la conversación que se trataba de una despedida. La pequeña no entendía el por qué de la separación, ni el sentido de su existencia. La madre movía rápidamente y a espasmos su cabeza y le explicaba lo importante que era. Le habló de la aceleración en la descomposición de los cadáveres, de la polinización, incluso del control biológico. De lo que no le habló fue de aquella parte que le convertía en alimento de anfibios, aves y roedores, aunque era igual de importante. Debió pensar que igual, con suerte, moriría en su estado adulto sin ser devorada, ni aplastada. Los días, a tan pequeña escala, deben parecer años.

Permanecí quieto, absorto en la conversación, hasta que esta llegó a su punto final. Creo que pude ver un beso, un beso de mosca, pero beso al fin y al cabo. Y mientras la madre se alejaba pude oír llorar a su hija y creo también que aquello que resbaló por cada una de sus miles de minúsculas facetas fotosensibles, pudo ser una lágrima.

5 comentarios :

  1. Sonrisa, eres un cabrón que escribe muuuuuy bien.

    Por cierto, mientras leía se me han ocurrido unas cuantas cosas, te aburres y miras las moscas (todos lo hemos hecho).

    Es curioso como al final todos pensamos que las relaciones familiares son iguales en moscas, pulpos, humanos...ese lazo...

    Un abrazo enorme!!

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  2. che, hasta parece que fuese real,
    diálogo, trama, entorno,
    bueh,
    sos un loco, que olés a prosa
    ¿porqué sino te seguirían las moscas?
    abrazo desde el sur

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  3. Joder, esto me habría encantado escribirlo a mí.

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  4. Dejar marchar a los hijos es difícil... Hasta para las moscas...

    Besos desde el aire

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  5. Mira que las odio eh??...son pesadísimas!!!!
    Pero este relato es enternecedor.
    Un fuerte abrazo Sucede!!!

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