viernes, 7 de septiembre de 2012

Scargots


La suave textura en su paladar le reconforta. Palillo y dedos sucios. Mastica el viscoso cuerpo del caracol, que aún mantiene sus estrábicos ojos abiertos, y traga.

- ¡María! Coge uno, mujer.
- Prefiero las ancas.
- Mañana compramos si podemos. Cocinas tú.
- Es la hora. Me voy.

Mueve sus caderas al andar. Y al situarse junto al siguiente banco, agita el canastillo, en el que descansan algunas monedas cobrizas. Todo ha cambiado, piensa mientras de reojo va sumando los céntimos. Se escucha un ‘Amén’.

- Amén. – gritan los fieles casi al unísono, produciéndose una breve cacofonía.

Antes de salir de la iglesia hinca la rodilla en el suelo y se santigua; pide perdón entre dientes por los céntimos de más que le acompañan a casa.

- ¿Cuánto hemos sacado? – pregunta desde el sofá su dolor mientras se chupa los dedos.
- Seis euros.
- ¿Y una hora para sacar sólo eso? Mañana no hay ancas, otra vez caracoles.

Se queja y bosteza. El colchón de la habitación lo orinaron en otra casa. El hedor no lo quita María ni frotando una tarde entera. Por eso siempre están en el sofá. Roto está, pero no huele mal.

Y María se anima a faltar al respeto. Se quita el sudario del alma.

- ¿Cuándo vas a buscar un trabajo?
- ¡No hay! ¡Ya lo sabes! ¿No estamos en crisis?
- Sí, sí. Voy a limpiar caracoles.

Él, viscoso, no saca los cuernos al sol. Siempre cubierto con ese caparazón de ladrillo. Cómo se asemeja a un caracol, piensa María. Y piensa también en el asco que le dan; muertos. Sangran sus costados.

Hay muertos vivientes caminando por las calles, entrando a las iglesias, robando los cepillos, visitando supermercados para comprar sin pagar, apostando a cinco o seis números sin saber que no tocará. O tal vez sí lo sepan, pero hay que apostar.

- ¿María?

Pero María ya no está. Está a siete infiernos de aquí, saltando en colchones limpios, con ángeles caídos.

Y el caracol, de una vez, saca sus malditos cuernos al sol y muge.

5 comentarios :

  1. ¡Qué bueno! Da asco, el tipo mucho más que los caracoles, pobres. Y Lástima, María inspira una pena tremenda, y los caracoles, también, pobrecillos. Una historia estupenda.

    Un abrazo.

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  2. Que preciosa historia mi querido Sucede!!
    Hacía que no te leía, me alegro de pasar de nuevo por aquí amigo mío!!
    Un fuerte abrazo!

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  3. Sí, una historia dura, mucho.

    Besitos

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  4. Me gustó la historia. Particularmente me sedujo el párrafo que comienza así: "Hay muertos vivientes caminando por las calles, entrando a las iglesias, robando los cepillos, visitando...". Encuentro en el ecos del gran poeta chileno Neruda, más precisamente ciertas complejidades de "Walking Around" y de "Sólo la Muerte". Mis felicitaciones. Te invito a visitar mi blog: "lasletrasylasangre.blogspot.com.ar". Saludos cordiales.

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