lunes, 9 de diciembre de 2013

Balas y velos

Algunos se piensan que los infiernos sólo salen en las noticias. No piensa lo mismo Carmen, que los ha vivido desde que con dieciocho años llegó a Las Barranquillas. Yo la conocí con veintidós, ya casada. A su marido le llamaban El cajero, porque se ocupaba de la recaudación de la zona este del poblado. La droga les reportaba sus mayores beneficios, pero vendían de todo, desde fruta robada en Mercamadrid, hasta radios de coche, baterías, o cualquier otra cosa. A las puertas de su casa estaba siempre José, toxicómano de diccionario, depresivo y un buen tipo. Cuando le conocí tenía cuarenta años y aparentaba setenta. Dicen que murió de sobredosis hace doce años, pero yo estoy convencido de que murió de pena. Se casó con veintidós años con su amor de la infancia y juntos se engancharon a la heroína, primero fumada, después pinchada. Tenía todas las venas quemadas y en los últimos tiempos se pinchaba en pequeños capilares. Las arterias llevan la sangre demasiado deprisa, eso decía, así que muchas veces le veíamos recostado sobre la pared de la casa de Carmen con la jeringuilla colgando del cuello o por detrás de la oreja. No tenía ni un diente, aunque no los necesitaba para comer sopa y beber agua. Se desenganchó cuando nació su hija y cuando la niña cumplió dos años su mujer se fue con otro. Él volvió entonces a sus picotazos y a engancharse con más fuerza. Siempre lloraba hablando de ellas. Siempre. El día que encontraron su cadáver, la policía molestó demasiado y El cajero con los nervios salió de su casa agitando una pistola sin balas. No hizo caso a las advertencias de los pitufos, y en una de éstas se llevó dos tiros. Uno en la yugular y otro en el pecho. Carmen le dio sin exagerar cien o doscientos besos mientras él se desangraba. Desde las cintas del cordón policial veíamos como allí quieta y rota le nacía el luto.

3 comentarios :

  1. Por aquí paso a leerte Sucede, haber si vuelvo a las buenas costumbres.
    Saludos !!
    El relato desgarrador... pero me gusta.

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  2. Uff, recuperando músculo narrativo. Con un añadido tierno nuevo en ti.

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  3. Gracias Nieves!! Sólo falta que vuelva la inspiración poco a poco, para poder estar de nuevo al mando de los relatos... Un saludo!!!

    Aupa Cybr! Gracias por tus ánimos, los necesito. Un saludo!!!

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