jueves, 26 de diciembre de 2013

Calor

A Saelig Luper no le gustaban los inviernos. El frío se le adhería a los huesos haciéndolos rechinar como madera hinchada. Por desgracia, el invierno había llegado sin concesiones ni treguas calientes, con la escuálida confianza de un falso amigo. La acera estaba salpicada por charcos casi congelados y débilmente iluminados que le devolvían una imagen confusa de él mismo. Ahí abajo se veía con más arrugas y más delgado, tanto que prefirió levantar la cabeza y seguir caminando. Las ráfagas de viento parecían portar cuchillas invisibles que impactaban contra su rostro, atravesando también sus raídas prendas para causar mayor dolor. Algunas latas rodaron empujadas por el aire, y pudo percibir algunas risas a no mucha distancia. Gracias al instinto pudo esconderse entre las esenciales sombras, esas a las que tanto les debía, las cuáles, como ángeles guardianes, le habían protegido durante tanto tiempo. Entonces esperó, mientras subía el volumen sordo de los pasos y las risas. Apretó sus dientes para evitar el inminente escalofrío y, al verlos, acarició con ternura la hoja de su cuchillo. Cuando acabaron las risas, sintió un agradable calor. Y es que calor, es lo único que Saelig buscaba.

4 comentarios :

  1. sucede que no me canso de seeerrrrrr!!!
    qué suerte amigo, tanto, tanto tiempo
    como siempre, unos micros notables
    .
    amigo, te deseo un gran 2014 y los que sigan, mejores aún
    un fuerte abrazo desde la Costa de Oro-Uruguay

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  2. Hola amigo!!!!!!!!!!
    Cuanto tiempo! Sí, aquí sigo, tienes q decirme tu blog porq no te encuentro... lo cambiaste??? Yo tb tr deseo un feliz 2014 y siguientes, con toda tu familia. Un abrazo fuerte!!! Cuidate mucho!

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  3. El final un poco inquietante. Muy bueno.

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