sábado, 30 de abril de 2016

El color de tu pelo

El viento en esa esquina parecía más frío. La altura no era el problema, pero por alguna razón, en aquella azotea sentí por primera vez ese vacío que iba más allá del estómago. Tuve que respirar hondo para evitar las arcadas, que me sobrevenían con la misma violencia con la que aparecías en mis pensamientos. Quería pensar en los abrazos, pero en su lugar recordaba tu ceño fruncido por los insultos. Frío, no sentía nada que no fuera frío.

Me encontré con Abel el día menos idóneo. Los rayos del sol eran alfileres clavados en mi piel, y el sudor se escurría por mi cara como si hubiera metido la cabeza en un cubo de orina. No me apetecía saludar, pero habría sido demasiado evidente, así que me detuve a su lado y me esforcé por parecer lo más tranquilo que me fuera posible. Tuvimos quizá la charla más estúpida que hubiera podido imaginar, y a sabiendas de que no compartíamos casi nada me costó encontrar el momento para huir de allí. Me despedí sonriendo y golpeé su espalda como si fuéramos amigos. Respiré al alejarme de él, y con cada paso que daba era como si el aire fuese más limpio. Mucho más limpio.

Caminé. Me miraba las manos. Las sentía manchadas. Las sentí manchadas durante demasiado tiempo, hasta que un día, sin más, aquella sensación, simplemente, se desvaneció.

Abel me defendió desde el principio. Colaboré como el que más en la pega de carteles, en la búsqueda activa, e incluso hiperactiva. En ocasiones me rompía y lloraba, y Abel me consolaba. Como el día que te encontraron, tan descompuesta, tan magullada y tan muerta. Lloré de la misma manera en que lloran los que se mueren de pena. Cuando besé la flor que tiré sobre tu caja, me acordé del color de tu pelo el último día que nos vimos. Rojo, muy rojo, y con ese olor al que huelen las cosas recién muertas. Me sacó de mis pensamientos el abrazo de tu padre. Desde entonces me llama hijo, y a mí me gusta.

10 comentarios :

  1. joder... que tío...

    Me dejas muerta Sucede. :)
    que buen relato.

    Feliz día!!

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    1. Gracias por leer Nieves, pero no hace falta que mueras eh? Buen día!!

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    1. Jajajja menos mal que no me has llamado mosulman

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  3. Demoledor. Las últimas lineas son una lección de cómo cerrar un relato.

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  4. Aupa Miguel!! Gracias por tus palabras!!! Las echaba de menos!! Un saludo!!!

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  5. espeluznante propio de un discípulo del Conde de Lautremont
    flor de abrazo, Kbrón

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    1. Jajaja discípulo del hijo podrido de la tierra!! Salud!!

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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