martes, 3 de mayo de 2016

La aparición

Parece absolutamente inverosímil el hecho de que aquél niño flotara. Incluso aunque sólo fueran un par de centímetros. Un sólo milímetro habría sido considerado un milagro en cualquier otra circunstancia, pese a que nadie lo hubiera advertido, pero la distancia que separaba sus pies descalzos del suelo no lo era. Lo inadmisible de aquella situación no era tanto que el pequeño no tocara el suelo, sino el motivo. Y pese a lo que pudiera parecer, no era nada sobrenatural, sino extremadamente triste. Hasta el árbol que sujetaba la soga, lloraba.

6 comentarios :

  1. uuuffff, eres cruel amigo, muy mucho
    salú

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    1. Yo no, la vida es cruel. Abrazos!!!

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  2. Del milagro a la desolación... solo hay un centimetro y un trozo de cuerda... :(

    Saludos

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    1. Así es Nieves. Gracias por pasar.

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  3. Bien escondido el final. Relato duro.

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