martes, 10 de mayo de 2016

Papá

La noche se lo ha tragado todo. Kilómetros de asfalto negro como la boca de un lobo, masticando el haz de luz de los apáticos focos del coche. Las luminarias se suceden en ciclos, y por cada cinco apagadas, una parpadea. Una bola va creciendo en mi estómago, y el frío escarcha mis vísceras con la rabia de un animal herido. A medida que la sangre se seca sobre mi piel, mis remordimientos afloran con menos decencia, haciéndome parecer humano. Aunque no lo sea, aunque mi hambre venza siempre a mi conciencia. Incluso el amargo trago de whisky caliente no logra eliminar por completo el ancestral sabor de la sangre al recorrer mi garganta. Tal vez aquella mujer tuviera un nombre, un hijo, un marido o un perro. Tal vez, todo. Pese a que la culpa se acabe diluyendo mañana, hoy no podré besar a mi hija antes de meterme en la cama.

4 comentarios :

  1. wolfman!!
    ha de ser el séptimo hijo varón, que en noches de luna llena sale a devorar carne humana. oh dios!! y creí que eran fábulas...
    un abrazo

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    1. Pues es real Omar. El diablo a veces se disfraza de humano.

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  2. Estupendo. Cómo cuentas todo sin apenas decir nada.

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    1. Gracias Miguel. A veces me dicen que digo menos de lo que debería, pero yo siempre pienso que digo más de lo que me gustaría que a mí me dijeran...

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