lunes, 19 de septiembre de 2016

Desaparecidos

Para Hafid Bakri los veranos son muy dolorosos. Su gandora gris de tafetán bordada con hilo de oro aún conserva la sangre de su pequeña Lina. Un día al año conmemora su muerte. Es terrible que celebre el aniversario de su muerte el mismo día en el que habría cumplido un año más. Serían siete, pero fueron cuatro. Ni siquiera cuando la noche refresca empujando la arena desértica hacia Libia, consigue conciliar el sueño sin llorar durante horas. No sabe si es más duro llevar la sangre de su hija en su traje de fiesta, o no poder llevar también la de su mujer y su hijo.

3 comentarios :

  1. Pocas palabras pero justas para definir una situación triste.
    Me alegra volver por aquí
    Un abrazo

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  2. Gracias por tu visita Tor, yo me alegro de que vuelvas por aquí.
    Espero mi turno para el microrelatista!!
    Un abrazo!!

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